
Soberanía Compartida:
Concepto, Antecedentes y Factibilidad Política en el Reino Unido
por Guillermo Makin (*) y Colin Lewis (**)
Introducción
Una exploración de la literatura conceptual o jurídica sobre soberanía compartida en todas o cualquiera de sus modalidades, ya efectuada por otra parte por Christopher Mitchell, (1) tiene el inconveniente de no dirigirse a lo que presuponemos como el aspecto fundamental, v.g. la factibilidad política, entendiendo por tal la adopción de una forma de soberanía compartida por algún actor político relevante, (2) uno de los dos partidos que se han turnado en el poder en el Reino Unido, o, estirando el concepto de actores políticos relevantes, apoyado por un diputado por lo menos, o por un 'lobby' de peso. Se abordaron los aspectos históricos de la forma en que algunos autores entienden el tema, y consideraciones sobre algunas formas de soberanía compartida ya se han publicado.(3) En cuanto a la factibilidad política en la Argentina, hay pronunciamientos sobre las diversas formas de soberanía compartida. ya desde 1983, --entonces con sigilo--,(4) pero, desde entonces más públicamente, llegando al actor político más relevante, el mismo Presidente Dr. Carlos Menem, el tema merece una atención que no ha tenido en el Reino Unido. El canciller Guido Di Tella asevera que hace falta una reforma constitucional para admitir soberanía compartida y que el sentido de la aceptación por parte del presidente es enviar una clara señal de que la Argentina es muy elástica. Con ese matiz entendemos que puede afirmarse que diversas formas de soberanía compartida serian políticamente factibles en Argentina (5). Observadores como Victor Bulmer-Thomas, (6) director del Institute of Latin American Studies, (ILAS), de la Universidad de Londres, consideran que la situación de no abordamiento del tema por parte de actores políticos relevantes puede cambiar por una diversidad de factores, desde cambios a partir de las elecciones de mayo de 1997 o que, a partir de alguna propuesta opere el liderazgo político y el tema adquiera la factibilidad política propiamente dicha de que ha carecido desde 1982.
Los antecedentes del uso de soberanía compartida son bien conocidos:
Andorra, Isla de Man, algunos casos en la Polinesia y el de las islas Aland (7). Enunciarlos o discutirlos no es objetivo de este trabajo. Está menos difundida con relación al tema de soberanía compartida una forma mucho más común y moderna, v.g. la regionalización o el establecimiento de mercados comunes regionales. También en estos casos es sabido que los miembros buscan evitar la repetición de guerras y/o acrecentar la factibilidad económica. Lord Shackleton sostuvo en su primer informe sobre la economía de las islas, que las mismas no eran demográfica, ni económicamente factibles sin una relación fluída con el continente, preferiblemente, sostenía, con Argentina, pero opinó luego que lo ocurrido en 1982 lo haría imposible.(8) Sospechamos que esta forma de soberanía compartida merece ser explorada. Primeramente, porque esta forma particular de soberanía compartida no ha sido enunciada en el debate académico o político relacionado con el Atlántico Sur. En segundo término porque las circunstancias, aún las conflictivas posteriores a 1982, han promovido, en nuestra opinión, con acuerdos de pesca parciales y con el acuerdo sobre hidrocarburos, movimientos que no solamente no se contradicen con soberanía compartida, sino que antes bien pueden llevar a que se comparta más soberanía.
Factibilidad política y soberanía compartida:
Una dificultad real para que alguna fórmula de soberanía compartida alcance un grado de factibilidad política en el Reino Unido, es la menor entidad política del tema del Atlántico Sur en política británica. Por entidad política se entiende la disminucion de la importancia; consecuentemente el tema emerge con menor frecuencia en la agenda política británica. Es cierto que desde 1982 ha habido un cambio, que en primer lugar resultó del uso mismo de la fuerza por parte de la dictadura militar argentina. Dadas esas circunstancias, el tema no tiene la baja prioridad del período anterior al conflicto, pero tampoco emerge o es incluido en encuestas ni en debates.
Un segundo aspecto comparativo de la razón de la baja entidad del tema Malvinas si se tiene en cuenta la diferente entidad que el tema tiene en Argentina, es el aspecto "hegemónico" del tema. Los británicos frecuentemente adoptan hacia las consecuencias de su pasado colonial una actitud hegemónica en el sentido que logran determinar tanto la importancia o ausencia de importancia del tema; logran determinar los términos del debate, por esporádico que sea. De allí sigue la no negociación o la negociación en términos menos traumáticos para el Reino Unido.
En ese sentido reclamaciones territoriales o reivindicaciones históricas son etiquetadas como anticuadas o nacionalistas, privilegian el pronunciamiento de los habitantes solo cuando es conveniente o es favorable al status quo y se trata de habitantes blancos y protestantes o por lo menos anglosajones.
Nadie se ha preocupado por la autodeterminación de los habitantes de Hong Kong o de Diego García. Gibraltar es de una importancia estratégica tal que, aunada a la posición favorable al mantenimiento del status quo colonial por parte de una población más mediterránea que anglosajona, en conjunto llevan
a que sea políticamente factible mantener la postura británica favorable a la autodeterminación sin tener que pagar un costo político.
En el caso de los isleños de las Falklands el aspecto racial es crucial. Margaret Thatcher expresó en un programa de actualidad de la BBC, Panorama, transmitido por TV a pocos días del uso de la fuerza por la dictadura militar argentina, el sentimiento que sin duda sigue siendo nacional: "son sangre de nuestra sangre," dijo, refiriéndose a los isleños y la razón por la cual se los debía defender. Es sabido que no tomó igual punto de vista con respecto a Hong Kong, y quizas el poder de China explica la diferencia.
La importancia política, económica y estratégica de Argentina comparativamente menor, permite a los políticos británicos negarse a darle entidad política al tema y efectuar o contemplar propuestas. Aunque los casos específicos son distintos, la opinión pública ( y posiblemente las actitudes oficiales) en el Reino Unido hacia soberanía compartida en las islas se verán influenciadas por lo que ocurra en Hong Kong una vez que dicho territorio revierta a la China. Si la China cumple escrupulosamente tanto con la letra como con el espíritu del acuerdo, y el arreglo 'un país dos sistemas' es visto como beneficiando a los habitantes de Hong Kong pues les permite mantener su derecho actual, sus libertades, como tambien su identidad y su prosperidad, el resultado puede bien tener un impacto positivo. Los funcionarios británicos se habrán beneficiado con la experiencia de una transferencia de soberanía, y el electorado británico, que seguramente estará bien informado por los medios sobre el impacto de la transferencia en la colonia en los años inmediatamente posteriores a la misma, puede bien adoptar una actitud menos negativa hacia el tema de soberanía compartida, si éste es objeto de una proyección seria. Si la situación en Hong Kong sufre deterioro, indudablemente el efecto será el opuesto.
Las actitudes británicas hacia la posibilidad de soberanía compartida también se verán influidas por la integración Europea y la Latinoamericana. Como es bien sabido, la opinión pública británica sobre integración europea está muy dividida y se polariza cada vez más. Las opiniones negativas corrientes en este momento están lejos de ser inmutables. Si, tras las elecciones británicas de mayo de 1997, resulta electo un gobierno laborista, cabe esperar modestas iniciativas pro-integracionistas. Lo que ciertamente cambiará es el discurso.
La aplicación del Capítulo Social puede bien favorecer el surgimiento de puntos de vista más positivos sobre integración en determinados sectores, paralelamente algunos elementos del empresariado británico lanzarán una activa campaña a favor de una profundización institucional. El resultado puede bien ser una discusión más sofisticada sobre soberanía. Aunque el debate sobre la creación y evolución de instituciones, junto con el tema de una mayor colaboración entre los integrantes del MERCOSUR, tendrá un impacto reducido en el Reino Unido, una relación comercial más estrecha entre la UE y el MERCOSUR, y, si llega a ser sostenible, la evolución hacia una mayor liberalización entre ambos agrupamientos regionales tendrá un efecto sobre la opinión pública británica. Se habra demostrado no sólo que tanto la Argentina como el Reino Unido están fundiendo elementos de sus soberanías en sus respectivas asociaciones regionales, pero además se apreciará que ambos países están asociados con regiones cada una de las cuales está moviéndose hacia niveles más altos de integración. Estas corrientes pasarán a ser más claras en 1998.
Cualquier estrategia argentina que tenga como objetivo lograr darle entidad política al tema de una negociación que incluya soberanía o fórmulas de soberanía compartida, debe tener en cuenta las precitadas características del debate político británico sobre estos temas.
Antecedentes de soberanía compartida:
Una excepción notable a la actual ausencia de factibilidad política de alguna fórmula de soberanía compartida fue la propuesta formal que realizó el gobierno británico se 'leaseback' o retroarriendo en 1981. Nicholas Ridley, entonces subsecretario de estado en el sentido argentino de la nomenclatura o 'minister of state' en el sentido británico, discutió con poco éxito la propuesta entre los isleños, enfrentando su enconada oposición. Los que determinan la opinión en las islas, el sector económicamente hegemónico, tuvo esta posicion, pero, agitada por el lobby de los isleños, lo decisivo fue la enérgica oposición de la Cámara de los Comunes (9). (10) En el informe posterior a las elecciones de 1983 la Comisión de RREE, nuevamente presidida por Sir Anthony Kershaw al historiar reconoció las negociaciones anteriores a 1982:
"The most important of these were the possibility of a shared administration (or condominuim) and the possibility of a leaseback arrangement, under which both Argentine sovereignty and British administration could simultaneously be recognised". (11) Es importante tener en cuenta que si bien en el informe no concluido por las elecciones, el borrador indica una inclinación de la Comisión hacia una formula de soberanía compartida, en el informe posterior ya no operaba Walter Little como asesor. Por ende, que sobreviviera la formula del retroarriendo indicaría que existió una convicción arraigada entre los miembros de la misma, con mayoría conservadora, en favor de una forma de soberanía compartida por lo menos antes del conflicto de 1982.
El informe de la Comisión de RREE de los Comunes en 1983, cuya versión final incorporaba las conclusiones, era un documento más radical que propiciaba una formula de soberanía compartida, pero en el marasmo de la campaña electoral la propuesta no prosperó y la versión del informe posterior no contiene más que una propuesta en el sentido de mejorar las relaciones con Argentina y esperar que la democracia argentina se consolide.(12) Comparativamente es muy distinta la situación en el momento de la presentación del informe de la Comisión de RREE de los Comunes en 1996. El tema de soberanía fue soslayado, en primer término, por la reacción que se suscitó ante la propuesta de Bulmer-Thomas de que los isleños efectuaran concesiones, pero, --fundamentalmente-- porque propiciar fórmula alguna no era un objetivo, según sostuvo David Howell (13). Por otra parte, al normalizarse las relaciones en 1989 y desde que se estrenó Howell como presidente de dicha comisión se manifestó como muy anti-argentino. No es de extrañar entonces que el informe acepta la consolidación de la democracia y las reformas económicas pero se congratula de que el conflicto territorial en el Atlántico Sur no ha impedido ni el intercambio comercial ni el crecido y novedoso flujo de inversiones.(14) En las conversaciones en el castillo de Longford en noviembre de 1996, la propuesta de las dos banderas la volvió a repetir Alastair Forsyth, un banquero retirado que, por ende, no puede considerarse como un actor político relevante, quien propuso dicha formula, enunciada por primera vez en un congreso de latinoamericanistas en febrero de 1996 en Londres. El mismo Forsyth admite que nadie le ha discutido el tema, ni entre miembros del gobierno conservador ni entre los isleños. La propuesta de Forsyth de soberanía compartida (15) no mereció comentario alguno de los presentes ni en febrero de 1996, en el mencionado congreso, ni en noviembre también en Longford. Lord Radnor, el dueño de casa durante las conversaciones en Longford, mencionó retroarriendo, la figura que propuso la Comisión de Relaciones Exteriores de los Comunes en 1983 antes de las elecciones, pero tampoco obtuvo eco alguno (16).
Las conversaciones en Longford también confirmaron la necesidad, es más la utilidad, de informar a la opinión pública en las islas, en la Argentina y en el Reino Unido sobre:
los puntos de vista de las otras partes sobre el mantenimiento del status quo, y las opciones en cuanto a cambios.
Tanto empresarios como docentes universitarios se manifestaron sorprendidos en Longford ante el aparente nivel de desinformación de las opiniones públicas sobre las posturas asumidas por las otras partes. Se llegó a la conclusión que tal estado de cosas era poco recomendable, y que, por lo demás, no era conducente a un mayor acercamiento.
Posición del Foreign and Commonwealth Office:
La insistencia de funcionarios británicos en el sentido de que soberanía esté excluida no es nueva. Baroness Young expresó ante la Comisión de RREE la doctrina británica que se encuentra detrás de dicha postura. Explicarla no significa entender que no es genuina o que esconde otra posición.
Baroness Young expresó que la debilidad británica y los mensajes contradictorios de los años sesenta y setenta y la impresión de que se discutiría la soberanía había causado el conflicto armado de 1982. Por ende, lógicamente hay que decir algo distinto, repetida y firmemente para evitar una repetición del error. (17) La cancillería británica en 1997 sostiene que la línea es la conocida postura de que "el gobierno no está dispuesto a transferir o a compartir soberanía sobre las Falklands" (sic.). Añaden los diplomáticos británicos que los puntos de vista de los isleños "tienen importancia preeminente y que mientras los isleños quieran seguir bajo la soberanía del Reino Unido no existe posibilidad alguna de que la vayamos a cuestionar".
Concluyen señalando que "nadie levanta la propuesta de soberanía compartida. Hubo conversaciones en Chevening este mes en las cuales los puntos de vista argentinos fueron escuchados, pero en cuanto al Foreign Office se refiere, las conversaciones se efectuaron sobre la misma base de siempre: que no estamos dispuestos a transferir o compartir soberanía."(18)
Laboristas:
Tony Lloyd, el vocero del laborismo sobre temas latinoamericanos (lo sucede a George Foulkes) reiteró la conocida postura laborista: "el laborismo entiende que la soberanía de las islas es un asunto que depende de los habitantes de las islas. No tiene sentido comentar cada vez que se dice algo en Argentina. Soberanía compartida no merece comentario adicional."(19) Robin Cook, el principal vocero laborista sobre relaciones exteriores hasta las elecciones del 1 de mayo de 1997 y probable ministro de RREE si ganaran los laboristas, como parece indicarlo las encuestas, comunicó que: "Labour has consistently reaffirmed its position that the sovereignty of the Falkland Islands is a matter for the islanders themselves. Labour welcomes the decision of the Legislative Council of the Falkland Islands to issue visas to the families of Argentineans (sic) who died during the 1982 war, as a humane and compassionate gesture. The Labour Party recognises that the decision as to who is to be admitted to the Islands is a matter for the islanders and not for the British Government. The Labour Party welcomes the co-operation that has taken place in recent years between the Falkland Islanders and the Argentinean Government. It is clear that the recent round of oil exploration talks have benefited from discussions between the Islanders and representatives of the Argentinean and British Governments.
Similarly, the successful completion of the fisheries talks depends on reaching a mutually acceptable agreement between the Islanders and the British and Argentinean Governments. It is therefore in the interests of the Islanders to examine how far they should go in normalising relations with Argentina in these and other areas."(20)George Foulkes en 1986 sostuvo tanto en privado como en un trabajo filtrado a The Times, en que el laborismo opinaba que la inclusión del tema soberanía en conversaciones con Argentina era tan inevitable como deseable.(21) Tam Dalyell puede en ocasiones ser una figura tan solitaria como quijotesca, tanto en la Cámara de los Comunes como dentro de su partido el laborista.
Siempre entendió el peso de la influencia del lobby insular y nunca estuvo a favor de la guerra en 1982. Sin embargo su influencia por el respeto que inspiran sus prácticas parlamentarias, está lejos del desdén que utilizaron periodistas de la derecha para vilificarlo. En 1996 fue a la reunión argentino-británica en Salta y de nuevo su posición, quizás por estimarla peligrosa, fue distorsionada por David Pilling en el Financial Times, haciéndolo aparecer como favoreciendo la independencia de las islas, postura que Dalyell dijo sólo haber enunciado para hacer ver su ridiculez (22). "los isleños deben acostumbrarse a una relación con la Argentina," sostiene Dalyell.
Conservadores
Lord Carrington, el ministro de Relaciones Exteriores de Thatcher que renunció cuando los militares argentinos usaron la fuerza, en una carta dirigida a uno de los autores en 1983, opinó que el retroarriendo chocaría con la oposición de los isleños.(23) Jim Lester (24) opinaba en los años posteriores al conflicto, que no era posible que la población insular determinara la política exterior británica, pero de hecho entre 1983 y hasta 1997, excepto en lo que se refiere al acuerdo sobre hidrocarburos, la posición de los isleños ha determinado la posición británica. Antes de la convocatoria a elecciones de 1983 como ya se destacó en la sección referida a los antecedentes, la Comisión de RREE de la Cámara de los Comunes, con mayoría conservadora, recomendó soberanía compartida pero el tema no alcanzó mayor proyección por las circunstancias explicadas aquí.
Isleños
Los pronunciamientos de los isleños en los años posteriores al uso de la fuerza por la dictadura militar argentina a la par de incluir insultos variados, y sarcasmos sin fin, para en un caso llamativo incluir la admisión mientras el otro isleño participante se ausentó al baño que "Argentina is our natural market so we must reach an understanding with them", nunca incluyó consideraciones sobre soberanía compartida. Recientemente y marcando el cambio de clima que llevó a las conversaciones de Chevening, Sukie Cameron, representante en el Reino Unido del gobierno insular, dijo: "para nosotros se trata de algo que se levantó en la prensa argentina. No es una propuesta que hayamos recibido tampoco porque no hay conversaciones sobre soberanía, si las hubiera la respuesta sería, por supuesto que no queremos la soberanía compartida".(25)
CONCLUSIONES:
Ni el gobierno conservador, ni los isleños, ni voceros oficiales de la oposición laborista, quieren hablar de soberanía compartida, tal es el resultado de la amplia compulsa realizada por los autores en Londres entre los actores políticos relevantes.
En conclusión, a menos que el panorama cambie radicalmente con las elecciones británicas sean en marzo, abril o mayo de 1997, algo que es casi inimaginable, parecería que la informal o no explicitada "propuesta" argentina de soberanía compartida no ha tenido, ni tiene, ni tendrá eco favorable entre los actores políticos relevantes en el Reino Unido y en las islas en disputa.
Por ende creemos que los únicos cursos de acción que le quedan abiertos a la administración Menem son los siguientes:
- Esperar elecciones británicas de mayo '97 y luego dos años adicionales, Las elecciones de 1997 muy probablemente instalen un gobierno laborista en el poder. Su agenda de reformas especialmente en aspectos constitucionales, dado que en lo económico y social el laborismo se ha centrificado notablemente, implica una serie de prioridades que hacen difícil se aborde el tema soberanía, ya sea como ítem en una agenda o alguna figura de soberanía compartida. Es importante tener en cuenta la baja prioridad del
tema Malvinas y la falta de entidad del tema de la soberanía compartida a menos que Argentina lograr revertir dichas constantes de la política exterior británica.- Ínterin v.g. 1997-99:
Seguir insistiendo en negociaciones, foros, entrevistas periodísticas etc. teniendo en cuenta que la actividad política es, en cierta forma docencia. Repetir y proponer lo que no es aún políticamente factible. puede, en una ecuación de poder favorable, pasar a colocar el tema en la agenda y, eventualmente, hacerlo políticamente factible. Realizar y publicar encuestas, reiteradas para evitar la inercia, por lo menos cada 6 meses con carácter simultáneo en Reino Unido, Argentina e islas, procesadas por ente neutral. ILAS, junto con una encuestadora como MORI, o Gallup supervisaría el contenido de las preguntas e impulsaría su publicación en diarios argentinos, británicos y en las islas.
Patrocinar la realización de congresos, reuniones, seminarios, etc., preferiblemente con elemento público para ir preparando opiniones públicas. Propugnar informes parlamentarios en la República Argentina similares a los efectuados por las sucesivas Comisiones de RREE de la Cámara de los Comunes en:
- Comisiones RRRE Cámara de Diputados de la Nación/Senadores Comisión RREE Cámara Comunes después elecciones 1997. El supuesto fundamental de este trabajo es la continuada vigencia de prácticas democráticas en Argentina, incluyendo derechos civiles y
garantías, junto con predictibilidad política y económica. El mantenimiento de una situación de comercio e inversión, en la cual el 'establishment' británico desee continuar invirtiendo o vendiendo a Argentina, configura una situación marcadamente distinta a la prevaleciente en los años setenta y ochenta, y es también de una importancia crucial.
Referencias citadas:
- Christopher Mitchell, "Alternative Approaches to the Issue of Sovereignty in the Falklands/Malvinas Dispute", en Walter Little & Christopher Mitchell (eds.) "In the Aftermath: Anglo-Argentine relations since the War for the Falklands/Malvinas Islands", Centre for International Development and Conflict Management, University of Maryland, College Park, Maryland, USA, 1989, esp. pp. 36-49.
- Para la definición de actor político relevante, v.g. aquel que hace y deshace gobiernos ya sea por su capacidad de ganar elecciones, su potencial como miembros de coaliciones gobernantes u opositoras y por su habilidad de utilizar el chantaje político, ver Giovanni Sartori, "Parties and Party Systems, a Framework for Analysis", Cambridge U. P. Cambridge, 1976, pp. 121-22.
- Ver Peter Beck, "The Policy Relevance of the Falklands/ Malvinas past, Peter Calvert "The Malvinas as a factor in Argentine politics", y Guillermo Makin "The Nature of Anglo-Argentine Diplomacy, 1980-1990" en Alex Danchev (ed.) "International Perspective on the Falklands Conflict: a Matter of Life and Death", Macmillan/St. Martin's Press. Inc. London & New York, 1992.
- Cf. G. Makin, "Argentina 1983, Elections and Items for a Negotiation with the UK", Bulletin of Latin American Research, vol, 3, no. 1, pp. 110-118, 1984, UK. El trabajo resultó del pedido de la Comisión de RREE de los Comunes de que viajara a Argentina a establecer qué figura era políticamente aceptable, los políticos de ambos partidos mayoritarios entrevistados (lista incluida en el trabajo) es unánime: aceptan el condominio. Es claro que desde entonces las circunstancias evolucionaron pero la lista incluye a Guido Di Tella.
- Guido Di Tella, conferencia de prensa 20-03-97 en Londres.
- Cf. testimonio de V. Bulmer-Thomas a la Comisión de RREE de la Cámara de los Comunes, Foreign Affairs Committee, First Report, "Development of United Kingdom Interests and Links in Latin America", London, Stationery Office, December, 1996.
- Donald Bullock y Christopher Mitchell, "The Aland Island Solution", en W. Little y C. Mitchell, op. cit. Cf. Martin Dent "Shared Sovereignty as a Solution to the Dispute over the Falklands/Malvinas", Bruce George and Walter Little, "Future Options for the Falklands/Malvinas" y Jorge R. Vanossi, "Provincialisation with a pact of Incorporation", en W. Little y C. Mitchell, op. cit.
- Lord Shackleton "1976 Report" Falkland Islands Economic Study, 1982, Chairman The Rt. Hon. Lord Shackleton, London, HMSO, Cmnd 8683, Septiembre, 1982 y entrevistas con G. Makin, 1983 y 1984.
- Clive Ellerby, "The Role of the Falklands Lobby", en Alex Danchev, (comp.) "International Perspectives on the Falklands Conflict", p. 98 sobre el rol del 'lobby' en el fracaso en las islas y en la Cámara de la propuesta de condominio efectuada por Ridley, esta última en la sesión del 2 de diciembre de 1980, ver Hansard de la fecha para calibrar la oposición aún en el laborismo por diputados como Peter Shore.
- "Falklands Islands Review", Report of a Committee of Privy Counsellors, Chairman The Rt. Hon. Lord Franks, HMSO, 1983, pp. 20 y ss.
- House of Commons, Fifth Report from the Foreign Affairs Committee, session 1983-84, "Falkland Islands", vol. I, párrafo no. 30, p. xix, HMSO, Londres, 1984.
- Second Report from the Foreign Affairs Committee, Session 1982-83, HC 378, Minutes of Proceedings Session 1982-83, HC 380, Minutes of Evidence, London, HMSO, 1983.
- Entrevista de D. Howell con G. Makin, octubre de 1996
- Foreign Affairs Committee, Fifth Report, Development of United Kingdom Interests and Links in Latin America, London: Stationery Office, December 1996.
- Entrevista por G. Makin en La Avispa, año 3, no. 16, marzo de 1996, p. "Soberanía de dos banderas ¿ solución para Malvinas ?".
- Este punto es una contribución de Celia Szusterman.
- Clarín 24-03-85 y 27-04-87.
- Entrevista de G. Makin con voceros autorizados del FCO, 29-01-97.
- Entrevista con G. Makin, 29-01-97. En anteriores entrevistas en noviembre de 1995 y en junio de 1996 Lloyd se manifestó siempre partidario de otorgarles a los isleños la autodeterminación pero a tratar de evitar tuvieran un poder de veto.
- Fax de la oficina de Robin Cook a G. Makin, 20-03-97.
- The Times, 20-05-86, "Labour move for Talks on Falklands" es el titular en página 1. Además entrevista con G. Makin, Septiembre 1989.
- David Pilling, Financial Times, 07-11-96, p. 9. Entrevistas de G. Makin con Dalyell y nota de G. Makin en La Avispa, año 3, no. 24, noviembre de 1996, p. 21.
- Carta de Lord Carrington a Guillermo Makin, 1983, archivo personal.
- Entrevista con G. Makin y E. Oliva, Clarín, 26-04-1984.
- Entrevista con G. Makin 29-01-97.
(*) Fellow Institute of Latin American Studies, School of Advanced Studies, London University, Programme for the Study of Argentine and British Relations, in conjunction with Universidad Torcuato Di Tella, Buenos Aires, Argentina.
(**) Senior Lecturer, London School of Economics, Fellow, Institute of Latin American Studies, School of Advanced Studies, London University.
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